Guía · 3 min · Inmersiones
El ascenso en buceo: técnica, velocidad y errores más comunes
El ascenso es la parte de la inmersión que más frecuentemente sale mal. No porque sea difícil técnicamente, sino porque el buceador llega a ese momento con el foco mental en la inmersión que acaba de hacer, con el aire justísimo si no ha gestionado bien el gas, y a veces con la emoción de haber visto algo interesante que le distrae. El ascenso requiere más atención, no menos, que el resto de la inmersión. La mayoría de los incidentes de descompresión ocurren en los últimos diez metros.
La velocidad de ascenso: 9 metros por minuto y por qué
La velocidad máxima de ascenso recomendada por todas las agencias y por los algoritmos de todos los ordenadores de buceo es de 9 metros por minuto (18 metros por minuto en los modelos más permisivos de algunos ordenadores, aunque 9 es el estándar de seguridad). Esta velocidad no es arbitraria: está calibrada para que el nitrógeno disuelto en los tejidos pueda difundir a la sangre y ser transportado a los pulmones para exhalarse, sin que se formen burbujas de gas en los tejidos antes de que llegues a superficie.
Un ascenso a 9 m/min desde 30 metros tarda algo más de tres minutos. Muchos buceadores sin experiencia ascienden en menos de un minuto desde esa profundidad sin pensárselo dos veces. La posibilidad de enfermedad por descompresión en una sola inmersión recreativa sin exceder los límites de no-descompresión es baja pero real, y aumenta con cada ascenso demasiado rápido. Con inmersiones repetitivas o con días consecutivos de buceo, esa probabilidad se acumula.
Señales de inicio del ascenso
El ascenso debe iniciarse antes de llegar a la reserva de aire, no cuando el manómetro ya marca rojo. La regla de los tercios en su versión más conservadora para buceo desde barco: empezar el ascenso cuando el primer buceador del equipo llegue a la mitad del gas inicial. En inmersiones desde orilla con nado en superficie, la reserva para el ascenso debe ser mayor (70-80 bar mínimo). El guía puede indicar el inicio del ascenso con la señal de pulgar hacia arriba; si no hay guía, el compañero con menos gas marca el ritmo.
Parada de seguridad: posición y duración
La parada de seguridad a cinco metros durante un mínimo de tres minutos es la práctica recomendada después de cualquier inmersión que haya superado los 10 metros. No es obligatoria en términos estrictos de no-descompresión (a diferencia de las paradas de descompresión en inmersiones técnicas que sí lo son), pero tiene un valor preventivo real: da tiempo al nitrógeno disuelto para difundir antes de que el buceador pase de 1,5 bar (5 metros) a 1 bar (superficie), la transición de presión proporcional más grande del ascenso completo.
Con gas suficiente, alargar la parada a cinco minutos no tiene coste y tiene beneficio potencial. En inmersiones profundas repetitivas, las agencias más conservadoras recomiendan añadir una parada adicional a doce metros durante un minuto antes de la parada estándar de cinco metros: la llamada «deep safety stop» o parada de seguridad profunda. Esta práctica no tiene consenso universal pero ningún perjuicio documentado y sí evidencia indirecta de reducir la carga de microburbujas.
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