Guía · 4 min · Conocimientos básicos
Hidratación y nutrición para el buceo: antes, durante y después
En mi trabajo como médica especializada en buceo, uno de los factores de riesgo que más sistemáticamente se subestima es la deshidratación. No porque los buceadores no beban agua —en general beben— sino porque el buceo deshidrata por mecanismos que no son obvios: el aire comprimido de la botella está completamente seco (la humedad se elimina en la compresión), y respirarlo durante cuarenta minutos extrae humedad de las vías respiratorias de forma continua. El efecto del traje de neopreno es similar al de una sauna: la temperatura corporal sube, se suda y ese sudor no puede evaporarse. Salir de una inmersión de cuarenta y cinco minutos en agua caliente con traje de 5 mm puede equivaler a un déficit hídrico de 400-600 ml sin que el buceador lo note.
Por qué la deshidratación es especialmente relevante en buceo
La deshidratación aumenta el riesgo de enfermedad de descompresión. El mecanismo no está del todo esclarecido, pero los datos epidemiológicos de DAN (Divers Alert Network) son consistentes: los buceadores que llegaron a la cámara hiperbárica con deshidratación significativa presentan peores resultados y tiempos de recuperación más largos que los adecuadamente hidratados. La hipótesis más aceptada es que la sangre espesa en deshidratación reduce la eficiencia del transporte de nitrógeno disuelto hacia los pulmones durante el ascenso, lo que favorece la formación de burbujas en los tejidos.
La recomendación práctica: beber 500 ml de agua o bebida isotónica en las dos horas previas a la inmersión, y otros 500 ml en la hora posterior. Evitar el alcohol desde la noche anterior (el alcohol tiene efecto diurético y puede dejar al buceador con un déficit hídrico de inicio que no se percibe subjetivamente). El café y el té moderados (un café en la mañana) son aceptables para quien los toma habitualmente; evitar el inicio de su consumo el día de inmersión si no es habitual, ya que también tienen cierto efecto diurético.
Qué comer antes de bucear
El estómago lleno durante una inmersión tiene dos consecuencias: el diafragma está más comprimido (lo que reduce ligeramente la capacidad pulmonar) y, en caso de mareo por movimiento (muy común en barcos con oleaje), el contenido gástrico puede provocar vómitos bajo el agua — una situación desagradable y potencialmente peligrosa si bloquea las vías respiratorias. La recomendación estándar es comer algo ligero dos o tres horas antes de la inmersión, no justo antes.
Los alimentos que se digieren rápido y dan energía estable son ideales: frutas, tostadas con proteína, yogur. Los alimentos grasos y pesados (fritos, carne roja, quesos grasos) se digieren lentamente y deben evitarse en las dos o tres horas previas. Si la inmersión es matutina, un desayuno ligero tomado al despertar (dos o tres horas antes de entrar al agua) es suficiente.
El mareo por movimiento: prevención y manejo
El mareo por movimiento (cinetosis) es una de las principales causas de cancelación de inmersiones en barco. Afecta aproximadamente al 30% de los buceadores en algún momento, con mayor prevalencia en personas con historial de mareos en transporte terrestre o aéreo. Los factores que lo empeoran: estar en el interior del barco (peor que en cubierta), mirar un punto fijo cercano (como el equipo al montarlo), estómago lleno y haber dormido poco.
La prevención más eficaz es farmacológica (antihistamínicos como la dimenhidrinato o la prometazina tomados la noche anterior y una hora antes de embarcar) o con parches transdérmicos de escopolamina. Si no quieres medicación, los pulseras de acupresión tienen evidencia moderada de eficacia en algunas personas. El remedio conductual más efectivo: ir a cubierta, mirar el horizonte y mantenerse activo (montar el equipo en cubierta en vez de abajo). Si ya tienes mareo, la prioridad es no bucear hasta recuperarte: un buceador mareado que vomita bajo el agua puede ahogar con el propio vómito si el reflejo del vómito expulsa el regulador de la boca.
Recuperación nutricional entre inmersiones
Entre dos inmersiones del mismo día, el objetivo nutricional es reponer los sustratos energéticos utilizados y rehidratarse. Una pequeña comida de absorción rápida (fruta, sándwich de pollo, barrita energética) combinada con 500 ml de bebida isotónica cumple ese objetivo sin sobrecargar el sistema digestivo antes de la segunda entrada al agua. El intervalo entre la comida y la segunda inmersión debe ser de al menos una hora para permitir la digestión.
Al acabar el día de buceo, la cena puede ser más completa. Los carbohidratos de absorción media (arroz, pasta, patatas) ayudan a reponer el glucógeno muscular; la proteína (pescado, legumbres, huevo) facilita la recuperación muscular. Y en el contexto mediterráneo de buceo, donde la cena suele acompañarse de vino: con moderación el día antes de bucear, y en lo posible, abstenerse completamente la víspera de inmersiones profundas o en condiciones exigentes.
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